Fiscalizaciones diarias, multas y empadronamientos son las técnicas que han aplicado los municipios para combatirlos. Alcaldes se abren a la posibilidad de que exista una normativa que penalice el accionar de estas “mafias”.

JAIME PINOCHET

Extorsiones, amenazas verbales y robos de accesorios de vehículos son las prácticas habituales que utilizan decenas de cuidadores de autos para lograr que los automovilistas paguen las tarifas informales que ellos imponen en comunas como Vitacura, Las Condes, Providencia, Ñuñoa y Santiago.

Aunque a veces operan solos, en muchos casos también copan amplias cuadras con familiares, generando verdaderas “mafias” para no perder terreno. Sus edades fluctúan principalmente entre 20 y 35 años y algunos presentan prontuarios por robos y riñas. Se instalan cerca de las 21 horas, cuando la mayoría de los parquímetros deja de funcionar y, en un mes, pueden llegar a obtener hasta $600 mil.

Estas personas son casi intocables, pues ante la menor amenaza envían a uno de sus integrantes a amedrentar al denunciante. Dueños de restaurantes, inspectores municipales y automovilistas son sus principales víctimas. “Estos tipos aparecen de todas partes. Aparte de cobrar una tarifa, les mienten a los clientes, pues les aseguran que no les cursarán un parte en una zona prohibida para estacionar”, comenta un propietario de un local de Providencia, quien pidió reserva de su identidad por seguridad.

Entre junio y julio se produce el peak de cuidadores de autos, según las autoridades de Providencia, y su ubicación depende de los locales de moda.

Fiscalización

Actualmente, uno de los puntos más complicados es el barrio Bellavista, donde la tarifa para estacionar está fijada entre mil y dos mil pesos.

“Si el conductor no paga, se arriesga a sufrir un robo o que le rayen su vehículo”, explica Eduardo Palma, jefe de seguridad de Providencia.

En Argentina, esta situación también es un gran problema. Ese país se le denomina la “mafia de los trapitos”, cuya red está integrada entre dos mil a tres mil cuidacoches.

Por ello, el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, presentó a fines de marzo un proyecto para legislar y encarcelar a los cuidadores que extorsionan a sus clientes (ver relacionado en C11).

Una iniciativa que comparte totalmente el alcalde de Providencia, Cristián Labbé, quien aseguró que desde hace un tiempo ha intentado legislar sobre esta materia. “Estoy de acuerdo con el proyecto de Mauricio Macri, porque para solucionar este problema se necesita el apoyo de la policía uniformada”, asegura.

El jefe comunal agrega que otro aspecto relevante en este combate es solicitar la ayuda de los mismos conductores para que no estacionen en lugares prohibidos

El alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza, también aprueba en parte el plan Macri, argumentando que la fiscalización de los cuidadores tiene que ser apoyado con una normativa. “Esto no se trata de encarcelar por años a estas personas, pero se requiere una herramienta legal para erradicarlos de las calles. En estos momentos no hay nada”, precisa De la Maza.

El edil señala que las denuncias bajaron en su comuna, debido a que implementó una Brigada del Tránsito para empadronar a los cuidadores y así evitar que desconocidos se apropien de las zonas gastronómicas de la comuna. Además, se instalaron más de 1.500 parquímetros en los sectores en que estos se instalaban los fines de semana.

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300 cuidadores de automóviles fueron identificados por los municipios como los más conflictivos en Santiago.

$600 mil es la suma que puede llegar a ganar un cuidador en las zonas gastronómicas de la Región Metropolitana.

$47 mil es el costo de la infracción municipal por lavar vehículos en la calle. Se multa tanto al cuidador como al chofer.

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DENUNCIA

Los municipios llaman a las víctimas a denunciar a los cuidadores de autos que los amenazan

El modelo de Mauricio Macri en Buenos Aires: cárcel por hasta cinco días para los “trapitos” y “franelas”

La “mafia de los trapitos”. Así es denominado el problema de los cuidadores y lavadores de automóviles en Argentina.

La policía trasandina catastró en dos mil a tres mil las personas que acomodan vehículos, quienes son más conocidos como “franelas”. La mayoría cobra un peaje, el cual varía según la zona para dejar el auto.

La Subsecretaría de Seguridad Urbana de ese país ha desplegado importantes operativos policiales para erradicar el problema. Sin embargo, el 90% de las denuncias se deben archivar por falta de antecedentes contra los cuidacoches.

A raíz de ello, el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, presentó una serie de medidas para enfrentar esta situación.

Se trata de una fuerte arremetida contra la “mafia de trapitos” que busca reformar y endurecer el Código de Convivencia de la Ciudad de Buenos Aires.

La normativa prevé el arresto de entre uno y cinco días para los cuidadores de automóviles y duplicar o triplicar las penas para los jefes de estas organizaciones.

“La gente tiene miedo y necesita que extrememos todas las medidas que tenemos a nuestro alcance”, comentó a la prensa trasandina, Mauricio Macri.

El jefe del gobierno porteño agregó que “vamos a seguir trabajando para desterrar a las mafias que se han enquistado en la sociedad, manipulando y extorsionando a nuestros jóvenes para hacerlos delinquir”.

Según las pesquisas de la policía argentina, los cuidacoches se ubican principalmente en Buenos Aires. Los puntos preferidos son en los alrededores de la Plaza Serrano, en el barrio de Belgrano, en San Telmo, en Las Cañitas y en las afueras del hipódromo.

En el último año, se iniciaron más de dos mil investigaciones contra las “franelas”.

Sin embargo, estas personas se mantienen trabajando en las esquinas, demostrando que las infracciones no son suficiente para mantenerlos controlados, según advierte un reportaje del sitio electrónico “Perfil”.

Para los empresarios gastronómicos de Buenos Aires, la situación es incontrolable, debido a que la policía y los inspectores de tránsito son constantemente corridos por estas mafias de cuidadores, quienes cuentan con protección de sus “soldados”.

La reforma de Macri no ha tenido una aceptación total de los ciudadanos argentinos, pues la consideran un poco extrema. Sin embargo, concuerdan con que el gobierno porteño debe crear programas de capacitación laboral y cooperativas de trabajo para motivar la erradicación de los cuidadores callejeros de automóviles.

Amenazas de muerte por denunciarlos a la policía

Edgar, un propietario de un restaurante de la calle Orrego Luco, en Providencia, asegura que fue amenazado de muerte tras denunciar a los cuidadores de automóviles.

“Esto es una pelea que he tenido desde que llegué a Chile. Estas personas exigen una tarifa de inmediato y después desaparecen”, comenta el empresario, quien pidió reserva de su identidad.

Agrega que estos “delincuentes” engañan a los clientes, pues les aseguran que no corren riesgo de infracciones en los sitios prohibidos.

Clientes eligen la calle por un menor costo

El centro de Providencia ha construido miles de estacionamientos para brindar mayor seguridad a los automovilistas. Sin embargo, algunos siguen prefiriendo las veredas, por el menor costo que les significa.

Raúl, del Pub Level, asegura que sus clientes siempre han preferido dejar sus vehículos en la calle, porque no tienen dinero para los aparcamientos privados. “Optan por pagar mil pesos en vez de cuatro mil pesos”, dice.

La caída del Barrio Suecia: ahora sólo piden propina

“Lo que usted quiera no más, jefe”, es la única respuesta que los cuidadores del Barrio Suecia emiten cuando los conductores, algo temerosos, preguntan por la tarifa de estacionamiento.

Este panorama se debe por la disminución del carrete en ese sector. “Antes pedían dos mil pesos, pero ahora con 100 pesos se conforman. Suecia ya no es top”, dice un mozo de un restorán italiano.

La opinión de las municipalidades

Cecilia Arratia

Directora Seguridad Ñuñoa

“La fiscalización es una labor de todos los días en las calles. Los cuidadores y lavadores de automóviles, constantemente están amenazando y golpeando a nuestros inspectores municipales”.

Eduardo Palma

Jefe Seguridad Providencia

“Es una pandemia la que tenemos con los cuidadores. Son verdaderas familias las que aparecen en las calles. Éste es un gran problema, porque no podemos tener a un inspector por cuadra y nuestras herramientas son débiles”.

Eduardo Botetano

Jefe Seguridad Santiago

“Nuestro trabajo apunta a patrullar los sectores que presentan mayor denuncia de los vecinos. Allí, nuestros inspectores de seguridad inician una arremetida de fiscalización y empadronamiento de los cuidadores”.

Locales de Plaza Perú felices por aparcadero

El sector de la Plaza Perú, en Isidora Goyenechea, comuna de Las Condes, se ha convertido en una exclusiva zona gastronómica del sector oriente. Hace unos años, los cuidadores lo tenían prácticamente “tomado” los fines de semana. Pero cambió con los estacionamientos subterráneos y la prohibición de aparcar en las calles aledañas. “La fiscalización terminó con los cuidadores violentos que constantemente intimidaban a los clientes”, señala el dueño de un pub.

Via El Mercurio

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